| El
espíritu humano se define y se distingue
de otras especies por su libertad. La posibilidad
de elegir lo lleva a no repetir sin modificación
alguna un ciclo natural de vida, como hacen otras
especies, es decir, lo impulsa a hacer historia.
¿Cómo podríamos explicar
nuestras vidas fuera de su transcurso en el tiempo?
La
historia que se escribe, más que una narración
de acontecimientos del pasado, es una forma de
concebir a la humanidad con todo el impacto de
su actuar en el tiempo anterior y la esperanza
de su futuro. Su enseñanza trata de conseguir
que se capte la presencia del pasado y la realidad
presente se vea con ojos históricos.
Pensar
la historia como ciencia, implica considerar dos
aspectos definidos por su mismo quehacer: un objeto
de conocimiento que le es propio y una metodología
adecuada para abordarlo. Ambos aspectos han pasado
por importantes cambios acordes a las diferentes
formas de considerar sus fines.
Imaginemos
a unos niños en la época anterior
al siglo XIX: al caer la tarde se les reunía
para la narración de vidas ejemplares o
sucesos de la antigüedad clásica llenos
de fábulas, leyendas y mitos, pues a la
historia se le otorgaba una función ejemplificadora,
no se estudiaba científicamente.
El
positivismo empieza a despojar a la historia de
estas fábulas, leyendas y mitos y se propondrá
la objetividad de un saber basado en datos y en
hechos. Se organizan archivos, se publican revistas
históricas, cuya pretensión es contar
lo que realmente sucedió. En las escuelas,
empieza a enseñarse la historia con el
fin de fomentar el espíritu patriótico.
Se usan bibliotecas, medallas, mapas, objetos
que se convierten en la prueba de lo que realmente
ocurrió.
Esta
idea positivista propone que la historia se enseñe
de una manera activa: con visitas a museos, excursiones
y la adecuación de lo que se enseña
a las características psicológicas
de los alumnos, introduciendo la reflexión
crítica, como antecedente a la nueva historia.
Más
adelante, junto con las ideas marxistas, llega
la idea de una historia de la clase trabajadora
que concibe la relación entre economía
y sociedad como generadora de grandes acontecimientos.
Así,
podríamos hablar de muchas formas diferentes
de contar la historia, como la escuela de los
anales, que basa esta ciencia en todo aquello
que expresa al hombre, tomando gran importancia
lo que ayude a evidenciar su presencia, su actividad,
sus gustos, su forma de ser.
La historia estructural enfatiza la relación
tiempo-espacio y la mutua influencia entre las
estructuras geográficas, políticas,
económicas, sociales planteadas en sus
dimensiones temporales.
La
historia serial, señala que si algo no
es cuantificable, no es historia científica,
se interesa más en los hechos individuales
que en los que pueden ser integrados en una serie
homogénea: tráfico comercial, reconstrucción
de las familias.
La
observación de la vida del pueblo da paso
a la historia de las mentalidades, estudia a las
personas, su comportamiento y su vida interior,
pone de relieve las opiniones, creencias, y prácticas
ante la muerte, el sexo, la religión, la
infancia, el juego, la locura, el bandidaje.
La
llegada de las computadoras enriquece a la historia
con datos y complejos modelos teórico -
matemáticos, es la llamada historia contrafactual.
Hay
un regreso a la biografía y la narración.
También se estudia la influencia del medio
en la evolución de las sociedades humanas:
ecohistoria. La historia de las mujeres, otra
tendencia. Historia oral, historia popular, microhistoria:
de regiones y localidades.
Esta
es la historia de la forma de narrar la historia;
del tiempo, su acontecer y su relato.
El
tiempo en la historia, va ligado a su distribución
en periodos, a su organización en tramos
separados entre sí por algunos hitos que
se consideran relevantes para establecer cada
intervalo. Así se han construido las eras
o edades y su representación en frisos,
líneas de tiempo, que permiten identificar
los acontecimientos, su articulación y
estructuración, para construir un concepto
de tiempo cuya comprensión se mueva desde
el tiempo concebido o representado al tiempo percibido
y al tiempo en sí mismo.
Los
programas de la serie Explora la Historia,
toman algunas de estas formas de relatar y las
integra en un todo que brinde diversos puntos
de vista acerca de un acontecimiento histórico.
No
nos alejamos por completo de la narración
de los grandes acontecimientos que se convierten
en señales de los periodos de tiempo en
que se organiza la historia, como el descubrimiento
de América, la conquista de México
y la colonización del continente americano,
la lucha por la independencia de México.
Se
narran aspectos de la vida cotidiana, como la
de los marinos en las carabelas, su comida, su
forma de bañarse; la importancia del uso
del rebozo en las mujeres de la época colonial,
etc.
Resaltamos
la participación de la mujer en la historia
del país como aquellas que apoyaron y lucharon
por la independencia de México.
Ponemos
sobre la mesa la personalidad de los grandes héroes
nacionales, como Hidalgo, Juárez, presentando
distintas opiniones acerca de su vida, para conocerlos
mejor y decidir nuestra postura personal respecto
a ellos y su actuar.
Documentos,
actas, firmas, códices, vestigios, se convierten
en testimonio de la presencia y las acciones de
diversos personajes o reflejan la vida cotidiana
de personas que vivieron mucho antes que nosotros.
Todo
esto para tratar de integrar un conjunto de "miradas"
distintas sobre un momento en el tiempo y poder
construir con los distintos relatos, una visión
más amplia acerca de lo sucedido; apelando
a una reflexión histórica que permita
desarrollar habilidades que puedan transferirse
hacia el análisis de la vida social contemporánea.
En
la serie Explora la Historia
se repiten algunos esquemas en la estructura de
la información con el fin de que este mismo
orden sea también asumido por los usuarios
y pase a formar parte de su acervo de estrategias
para organizar la información.
Queremos
promover el acercamiento a nociones básicas
en la historia como son el tiempo, el espacio,
secuencia, cambio, causa-efecto, etc.
Esperamos
que esta propuesta que se suma al Sistema Kids
PC™, aunada al entusiasmo de profesor@s
por la exploración de la historia, nos
ayude a entendernos como personajes de ese gran
relato, sabiendo que nuestra aparición
en escena marca una diferencia importante en esta
narración de la vida de todos.
Bibliografía
FRIERA
Suárez, Florencio
Didáctica de las ciencias sociales
Ediciones de la Torre
Madrid 1995
Pp. 286
El
desarrollo de habilidades para la construcción
del conocimiento de la Historia en la escuela
primaria (Antología)
Educación Jalisco
Jalisco 2000
Pp. 129
CAAMAÑO, BARRAGÁN
Procesos de enseñanza-aprendizaje
de la Historia en educación primaria. (Antología)
Pp. 216
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