Mirando el futuro
Fernando Escobar Zúñiga
 
 

No me gusta, ni es una buena estrategia jugar al profeta, pues tiene uno amplias posibilidades de equivocarse, en especial cuando se trata de visualizar la vida humana a la luz de las transformaciones que provoca el uso de la tecnología. No me gusta, pues la tecnología no tiene palabra, ni otra promesa que la de sorprendernos una y otra vez, aún en tiempos en que ya nada parecería lograrlo.

   
  Prefiero en cambio, intentar –con toda modestia- ofrecer algunos puntos para la reflexión acerca de las implicaciones que está teniendo en nuestra vida la presencia de las tecnologías, en particular, en el ámbito educativo.
   
  Nos encontramos ante la necesidad de dar respuestas, de encauzar a nuestros hijos y alumnos, frente a una sola certeza, el mundo no es más como el que vivimos nosotros.
   
  Nosotros mismos fuimos testigos de modificaciones extraordinarias. Para más de alguno lo fue la televisión misma, para otros el video, la computadora. Algunas otras tecnologías sin embargo, las asimilamos de manera natural porque cuando nacimos ya estaban ahí, puede ser el caso del automóvil. Este fenómeno, este ver de manera natural las tecnologías de información y comunicación, es lo que están viviendo nuestros hijos. Cuántos hemos dicho -y oído decir- cómo a los jóvenes y niños si les resulta fácil utilizar los aparatos electrónicos, programar una video casetera, acercarse a la computadora. Ellos se encuentran frente a la inmediatez de la noticia, la vida acelerada, la computadora, las redes de comunicación de todo tipo, por supuesto entre ellas la Internet, la multimedia, los celulares, las supercarreteras, la televisión por cable, la sobre-información.
   
  Una vida que se transforma, según dije, a partir de los medios tecnológicos. Una vida que es transformada cada vez de manera más rápida, más abrupta y más agresiva. Una vida que, en suma, no puede permitirse lo que nosotros nos permitimos antes: asumir, incorporar la tecnología sin una reflexión seria de sus implicaciones. Dijimos sí al automóvil sin medir sus consecuencias -buenas y malas. Hemos cambiado con su uso, la dimensión misma del tiempo, lo que podíamos hacer sin el auto, lo que hicimos después con éste artefacto, y el resto…, pregúntenles a los habitantes de las grandes ciudades.
   
  En fin, necesitamos una reflexión que vaya mucho, pero mucho más allá del temor de nuestros padres y de nosotros mismos a “aquellas escenas fuertes” que nos regaló la televisión.
   
  Esta nueva transformación tiene implicaciones en lo moral, por supuesto, también en lo laboral, en el campo de las oportunidades, en la educación, en la concepción de la vida misma. Es también fuente de nuevas desigualdades, que no podemos ni debemos ignorar.
   
  ALGUNOS ANTECEDENTES DE NUESTRA PARTICIPACIÓN
   
  Como padres de familia no hemos permanecido ajenos al proceso de incorporación de estas tecnologías. De hecho desde la experiencia en mi trabajo con instituciones educativas, puedo afirmar que muchas de éstas han introducido las tecnologías, computadoras en especial, por la presión de los padres de familia. En muchos hogares, pudientes o no, han aparecido también estos artefactos, con o sin sacrificio de la economía familiar se han puesto a disposición de los hijos. La misma industria del software, en especial los multimedia y algunos de los llamados educativos, viven un repunte en sus ventas. Los padres y madres de familia hemos sido, estamos siendo proveedores.
   
  En esta misma línea se resalta otro de nuestros esfuerzos. Hemos reconocido que no es suficiente que exista el producto. Los chicos no aprenden solos. Hemos sido proveedores también de capacitación; contratando maestros especiales, inscribiéndoles en cursos de capacitación, presionando a las escuelas para que se les enseñe ahí mismo.
   
  En algunos casos también hemos sido limitadores de la tecnología. Nos asustan algunas cosas, en especial aquellas que tocan a la sexualidad. Nos asustan en este sentido la Internet y la televisión por cable. Hemos sido revisores, limitadores, vigilantes, tratando de limitar en especial el acceso de hijos e hijas a la “pornografía”. Por cierto habría que preguntarse muy seriamente porque nos asusta tanto la sensualidad y sexualidad que se proyecta a veces en los medios, no siempre de orden pornográfico, y no nos asusta la violencia carente de todo sentimiento de piedad y llena de justificaciones absurdas que se presenta en muchos programas y en muchos, muchos juegos electrónicos. Lo dejo sobre la mesa. No es el momento de tratarlo.
   
  PRIMEROS ELEMENTOS
   
  Los comentarios aquí vertidos, no son recetas, ni pueden ser universales. Como siempre debe delimitarse su alcance, agregar los elementos que ayuden a interpretar, a ubicar en el contexto personal y único de cada sujeto o grupo. Hablar de estos temas, tiene la intención, al menos de mi parte, de ofrecer elementos para la reflexión, nunca guías de conducta. Las personas son únicas, es parte de la maravilla de la creación, es el gozo de quienes apostamos por la educación. Avancemos.
   
 
  1. Hemos creado disponibilidad de los recursos. Los sabemos riesgosos, hablamos de control incluso, pero nuestra preocupación fundamental ha sido ponerlos en manos de nuestros hijos e hijas. Es claro que nos asusta más el que no los tengan, nos asusta el fantasma de la incompetencia, el rezago, de los que se queden fuera. (¿fuera de qué? habría que preguntarse.)
  2. No se trata por supuesto de satanizar a la tecnología, pero sí de tomar una actitud crítica frente a ella. Incorporar, utilizar, sí, pero: ¿Para qué?
  3. Creo que aquí se encuentra una de las claves. Dejemos de hacer las cosas porque sí, porque lo hizo el otro, o peor aún, porque lo tiene el otro. Fijemos un objetivo concreto.
  4. Reflexionemos acerca de sus consecuencias, no esperemos a que se presenten aquellas situaciones que escuchamos suceden en todas partes, siempre jurando que a nosotros no nos va a suceder.
   
  DESMITIFIQUEMOS A LA TECNOLOGÍA MISMA:
   
  ¿Qué es lo que realmente les ofrece a las personas?
   
 
Posibilidad de hacer más...
Posibilidad de encontrar, acceder a más información.
Ámbitos:
 
El trabajo: lo profesional
Muchas profesiones son diferentes ahora, los procesos de información son controlados por sistemas informáticos y evitan errores, facilitan el control, permiten -importante- nuevas formas de ver de analizar, podemos incluso proponernos escenarios diversos y modificarlos con facilidad. Esta es una de las transformaciones importantes, más aún si se pone en el ámbito de las organizaciones.
El ocio
La aparición de los juegos electrónicos, la televisión, el cine por televisión, la Internet misma constituyen un nuevo paradigma de la diversión.
La educación…
   
  ALGUNAS PISTAS
   
 
El material, el software (incluso el educativo) sin supervisión (sin propuesta) por lo general genera pocos aprendizajes. Esta afirmación no es gratuita, ha formado parte de múltiples investigaciones y todas con los mismos resultados.
La clave no es la tecnología, en todo caso es el entorno enriquecido lo que posibilita que las personas se relacionen de una manera más natural con la ciencia, con el objeto de conocimiento.
Los medios en equipo. Utilizados en grupos, con una propuesta que lleve a compartir, dialogar, construir, son un recurso que enriquece el proceso de aprendizaje.
Hacer más que ver: sujeto activo vs. sujeto pasivo, impulsar la producción, la acción directa, la manipulación por el sujeto.
   
  PISTAS: EN LA EDUCACIÓN
   
 
La base será como siempre una definición precisa del proyecto educativo.
Un sumar con los profesores
El dominio de la tecnología no es la preocupación primera de la escuela en educación básica. No nos extrañe, no presionemos porque se alcance. Los dominios básicos de los artefactos tecnológicos ocurren a partir de su uso, aún en la realización de otras tareas, más propias del trabajo académico. Son herramientas, no es necesario centrarnos en “la enseñanza de las herramientas” sino en “la aplicación” de las mismas para el desarrollo de los productos académicos.
En la educación habrá que dejar en claro que no es la tecnología en sí misma la que transforma los métodos y sobre todo los resultados de los aprendizajes. Es el método lo que mejora los aprendizajes de los estudiantes. La tecnología es una herramienta. Lo que tenemos por delante es la transformación de la educación, no en sus valores, sí en sus formas más profundas.
La disciplina también se transforma, pasa de controlar a posibilitar la acción del sujeto. NO queremos nuevas nanas electrónicas (control por la máquina), deseamos más bien sujetos que pueden manejarse a sí mismos si se concentran en una actividad concreta (autocontrol).
Esta capacidad de concentración es uno de las afectaciones mayores que observamos quienes trabajamos en el medio educativo. Cada vez es más difícil lograr la concentración de los chicos y chicas, cada vez más vienen sobre-estimulados por las imágenes televisivas y por el entorno en general. El profesor se encuentra frente a una terrible desventaja, como “presentador”, “comunicador” de los contenidos, tiene muy poco que hacer frente a los medios; no así como mediador de los procesos de aprendizaje.
   
  RETOS
   
  La educación en particular tiene grandes retos por delante, retos que deberán ser enfrentados de manera conjunta y estructurada si queremos realmente obtener resultados.
   
 
Definir directrices
A dónde vamos, cuáles son los usos de la tecnología en la educación
Definición de áreas estratégicas
No tenemos los recursos para potenciar, según la promesa de la tecnología, todas las áreas de conocimiento, ni todas las habilidades cognitivas de los sujetos. Por tanto, es también necesario seleccionar los campos que nos parecen más importantes, o simplemente, aquellos campos en que deseamos incidir más.
Comprobar logros
No asumir que hay resultados, comprobarlo, investigar de manera sistemática.
Sistematizar estrategias
Las estrategias útiles, las que ofrezcan resultados, deben ser precisadas, detalladas, establecer en que contexto y de que manera se ha avanzado.
Proyectos en gran escala: respaldados, compartidos por diversas instituciones.
Preparar docentes
No podemos seguir improvisando docentes en estos campos, no son tampoco los técnicos en computación -sin menosprecio- los adecuados para este campo. La preparación debe ser amplia, para todos los maestros, sí –como a algunos preocupa- en el dominio de las herramientas informáticas, pero sobre todo en las formas de utilizarlas para impulsar mayores y más significativos aprendizajes.
   
  Los retos, como se ve no son pocos. Aún estos elementos presentados aquí de manera breve, dan para una reflexión mucho más amplia. Cierro con la misma idea inicial, no hagamos una adopción, gratuita, ni a priori de la tecnología, seamos críticos, estemos atentos al proceso, para aprovechar mejor sus posibilidades y limitar sus posibles implicaciones negativas.