La Participación de los Profesores en el Proyecto Institucional
Fernando Escobar Zúñiga
 
Introducción
   
  Los proyectos de incorporación de tecnologías a la educación en el ámbito escolar son instrumentados, en los más de los casos, a través de "clases de computación". Tales clases se realizan en un laboratorio y son impartidas por el profesor de la materia. En los años recientes a empezado a extenderse una concepción diferente que reconoce a las herramientas informáticas como recursos que pueden enriquecer los procesos educativos en general.
   
  Una característica común en esta concepción es relacionar el uso de las tecnologías con el curriculum amplio. En estos cosos la participación de los profesores titulares o de materia constituye un factor clave para el éxito de los proyectos.
   
  El profesor del grupo, materia, titular, según se le llame, es actor fundamental del proceso, es responsable de la parte principal de la instrumentación del mismo. Es quién conoce en mayor profundidad el proceso de los estudiantes, quien interactúa de manera más frecuente y constante con ellos.
   
  Su ausencia en el proyecto genera improvisación, acciones aisladas que producen a fin de cuentas frutos muy pobres. Sin embargo su participación no es sencilla, se encuentra rodeada de diversas circunstancias que la dificultan. Es importante su comprensión a fin de establecer estrategias tendientes a modificar esta situación.
   
 
Obstáculos para la participación
 
  Participación amarrada a la estructura organizacional
 
   
  No es la voluntad del profesor el principal determinante de su participación en los proyectos. En muchos de los casos, aún cuando el profesor tenga un interés genuino por participar, la estructura organizacional le es poco favorable. Los tiempos y tareas asignadas al profesor asumen que las sesiones de trabajo de los estudiantes en el laboratorio de informática coinciden con otras de sus actividades.
   
  En ocasiones es considerado tiempo de entrevista con alumnos, padres de familia. Otras veces es tiempo de preparación de materiales o corrección de tareas y exámenes.
   
  Se da por hecho en este esquema que la participación no es necesaria, en todo caso se considera conveniente sólo de manera ocasional, cuando alguna de las otras actividades no se presenta.
   
  Hay que señalar que esta estructura organizacional depende de las autoridades. Tanto el director como las autoridades generales de educación definen estos aspectos. Su modificación, adecuación es complicada debido a esto. Sabemos que pocas organizaciones como la escuela son tan resistentes a su transformación.
   
   
  La ecología personal
   
 
  Aún cuando no exista una programación precisa de las actividades del profesor que impidan su presencia en el laboratorio de cómputo durante las sesiones, la carga total de trabajo parece ser, al menos en nuestro entorno, siempre excesiva. El interés es superado así por el cansancio o la necesidad. La actividad del proyecto, la asistencia a las sesiones aparece como una actividad extra que debe sumar a una agenda de por sí complicada.
   
  Es un hecho que la aparición de estas "clases de computación" modificó la organización escolar, habilitando esa "hora extra" para el profesor. Esta modificación, frente a la carga mencionada, fue adoptada de manera rápida por los profesores, pareció operar como una pequeña válvula de escape, un logro que no están dispuestos a ceder fácilmente.
   
  A este entorno se suma otro aspecto mencionado con frecuencia por los profesores. El magisterio es una profesión que exige mucho y paga poco. La sensación de insatisfacción se incrementa o les obliga a realizar dobles turnos y trabajos complementarios a fin de incrementar sus ingresos. Por supuesto este camino incrementa el desgaste personal.
   
   
  Las resistencias personales falta de dominios
   
 
  Otras resistencias tienen que ver con la falta de dominios de los medios informáticos. Muchos profesores se sienten inseguros frente a las tecnologías. Algunos más temen ser expuestos frente a sus propios alumnos. Saben que no es difícil que los estudiantes, aún pequeños, muestren mayores dominios sobre las herramientas informáticas que ellos.
   
  Es muy difícil decidirnos a utilizar un recurso que no dominamos. Hay que decir además que no es clara la definición de estos dominios. ¿Qué debiera saber un profesor acerca de las tecnologías y de su manejo? ¿Qué es saber computación? Las respuestas, sin duda con aportes la mayoría de ellas, muestran divergencias que resaltan lo dicho. Por desgracia la impresión mostrada en muchas ocasiones es de mucha complejidad.
   
  En la práctica el dominio de los elementos mínimos para operar una computadora puede ser un problema menor. Si el uso de estos recursos está centrado en aplicaciones educativas y herramientas como los sistemas multimedia, la demanda de habilidades es pequeña, se reduce fundamentalmente a la navegación de tales programas. Los profesores han ido descubriendo esta situación y eliminando parte de sus temores.
   
   
  Otros dominios de estrategias de aplicación
   
 
  Los principales obstáculos se relacionan con el desarrollo de estrategias que permitan realmente aprovechar las tecnologías como un recurso efectivo para enriquecer el trabajo docente. Hay algunas pistas, pero los escritos parecen insistir en hablar más de posibilidades y poco de experiencias efectivas.
   
  La tendencia general a repetir las viejas formas de hacer educación es uno de los síntomas usuales. Muestra de ello son los laboratorios creados en los inicios, que reproducían la distribución del aula tradicional. Por supuesto las estrategias de aplicación intentaron también reproducir la clase magisterial que luego pasaba a un momento de ejercitación. En muchos otros casos la estrategia se reduce a poner un programa determinado en la computadora a los estudiantes, confiando en que algo suceda en esta actividad.
   
  Existe poca comprensión de las características de los recursos tecnológicos y si bien, no son ni deben ser éstos los que determinan la concepción educativa, es claro que pueden aplicarse en contextos y con estrategias diferentes, apoyar la innovación de manera significativa. Baste con pensar que una buena parte de los procesos se realizan de manera personal, existiendo además la posibilidad de impulsar también actividades realizadas en forma cooperativa.
   
   
  Ser tomados en cuenta.
   
 
  Otro de los factores que merman la participación de los profesores es que no son tomados en cuenta -en muchos casos- para la constitución de los proyectos ni para la selección del material. Proyectos y materiales parecen impuestos, "aparecen" en el panorama de manera "espontánea" y se les pide a partir de allí se involucren o utilicen los materiales. Sus ideas y concepciones no parecen ser importantes, a pesar de lo clave de su rol para la construcción del proceso educativo.
   
   
  La amenaza de la sustitución
   
 
  Uno de los primeros fantasmas que trajo la aparición de las tecnologías en la educación fue el temor de los profesores a ser sustituidos por estas máquinas fabulosas. Máquinas, que según algunos, no se cansan, no se equivocan, tienen disposición permanente para los alumnos. Estas máquinas pueden además - según decían- presentar estrategias didácticas bien estructuradas, información siempre correcta y un sinfín de virtudes más.
   
  Frente a este tipo de descripciones muchos profesores albergaron no sin razón el temor de la sustitución. El recelo original se tornó incluso en ataque frontal desmeritando las posibilidades, encontrando sus limitaciones, confundiendo incluso los métodos con las herramientas.
   
  Si bien este fantasma se diluye y son cada vez más claras las limitaciones de las tecnologías y el rol que pueden jugar en la enseñanza, el temor no desaparece del todo. No es raro aún escuchar a los profesores, ya en confianza, preguntar por la evolución de las tecnologías, buscando conocer en que momento el fantasma tomará cuerpo.
   
   
  Estrategias para propiciar la participación
   
 
1. Definir el rol incorporación progresiva
  La definición clara, abierta, del papel que se espera jueguen los profesores elimina muchas preocupaciones y fantasmas. Permite que midan el esfuerzo a realizar, el tiempo que les demanda y por supuesto las expectativas sobre de ellos.
   
2. Si esta definición propone además una participación progresiva, sin sugerir actividades complejas o muy demandantes de tiempo, la disponibilidad del profesor aumenta.
  a) Un primer paso puede consistir en que los profesores participen en la definición de los materiales que deberán utilizar sus alumnos en el laboratorio.
Esta sola acción establece una primera conexión con el curriculum formal y con la actividad del aula. Desde esta actividad se inicia la invitación.
  b) Después de ellos será posible.
   
3. Conocer los materiales
  Ya se mencionó antes. La ratifico como una estrategia por sí misma. El acercamiento de los profesores a los programas aplicables a sus materias y actividades atrae su atención y les dispone para intentar la experiencia, en especial si se cuenta con materiales interesantes y controlables -adecuables- por el profesor a su plan de acción.
   
  Una estructura formal, invitación con espacios y tiempos adecuados para ello, aumenta la efectividad de la estrategia. Se insiste de nuevo, en esta visión. No nos engañemos si los profesores no se acercan a la primera invitación, casual, informal. Hay que disponer las condiciones para que las cosas sucedan. Si bien debo aclarar que el tono casual puede ser un gancho para involucrarlos "sin compromiso".
   
4. Diseño de proyecto y Selección de materiales
  Parecerá raro hablar de estos dos conceptos en un mismo inciso. En el fondo, según se explicó, los relaciona la misma causa: los profesores no son tomados en cuenta para la construcción y selección de algo que les afecta. Se menosprecia su aportación. Parece que el error es doble, se crea una mala disposición y se pierde lo que ellos puedan decir desde su experiencia y conocimiento.
   
  Esta estrategia puede ser muy efectiva, aún cuando no se compartan opiniones, si se habla con franqueza y respeto la disponibilidad del profesor es alta. En general tienen ideas y deseos de mejorar su actividad, no siempre tienen medios. Debemos estar conscientes como siempre que la participación y disposición no es general, unos responden de inmediato y otros no.
   
5. Capacitación
  La capacitación es una estrategia clave, pues responde de manera directa a algunas de las causas que limitan la participación de los profesores. Habrá que advertir que las estrategias más comunes de capacitación -los cursos- han operado más como motivadores del proceso, produciendo aprendizajes relativamente pobres.
   
  Esto se debe en parte a las estrategias utilizadas -otra vez- en estos cursos. Se repiten también aquí los esquemas tradicionales. Se pierde de vista una vez más que se trata de una herramienta y éstas como pocos objetos de conocimiento se dominan utilizándolos, construyendo con ellos.
   
  Cursos SÍ, al menos como una forma de presentación,
de acercamiento de los materiales a los profesores...
   
  Esta situación no sugiere descartar de entrada la realización de los cursos, pues como se dijo, motivan a los profesores, aspecto clave en el proceso. El profesor se siente atendido cuando se le ofrecen estos elementos. Habrá que establecer otras estrategias de capacitación paralelas que incrementen su eficacia. Entre ellas sobresalen la realización de actividades concretas relacionadas con su entorno, su propio trabajo docente. Si a la propuesta se agrega la asesoría oportuna y sistemática, los aprendizajes crecen a la vez que el profesor se involucra de manera significativa pues los productos tienen sentido.
   
6. Modelar estrategias
  Observar a otro haciendo lo que se espera de uno, permite visualizar y entender muchos de los "cómos" que constituyen la tarea. Describa, filme, invite a que observen a otros profesores más expertos. Lo esencial es que devele incluso las dudas que ni siquiera es capaz de enunciar. Lo usual es que terminen por admitir que las cosas no son tan difíciles como lo imaginaban.
   
  Puede también acompañar sus primeras experiencias, ese respaldo siempre tranquiliza, permite experimentar con más confianza.
   
7. Garantizar el funcionamiento de la infraestructura
  En ese mismo sentido ofrecer el respaldo necesario que garantice la operación correcta y sin dificultades de los equipos y programas. Frente a un profesor inexperto pocas cosas resultan tan amenazantes como sentir que una sesión se le irá de las manos en cuanto se presente la menor falla, o dificultad técnica. El se sabe limitado en este aspecto y se piensa incapaz de resolver, bajo la presión de una sesión de clase, los problemas que se presenten.
   
  Obviamente esta estrategia se relaciona de manera estrecha con la capacitación. Si bien son indudablemente diferentes. Capacitar para que pueda responder a fallas técnicas supone un nivel más complejo y por lo general se alcanza con mayor experiencia, no sólo con tiempo dedicado al estudio o a los cursos.
   
8. Presentación de estrategias y resultados
  Semejante también al modelado y esbozada en ese inciso aparece también la presentación estrategias y resultados obtenidos en otras instituciones. La semejanza de tales instituciones con las condiciones de operación que vive el profesor, tienen como es de esperar, un mayor impacto. Los proyectos extraordinarios pero que utilizan recursos radicalmente superiores a los del entorno, suelen "divertir", hasta entusiasmar en forma momentánea a las personas, pero después se desvanecen los esfuerzos por construir acciones semejantes.
   
  De cualquier manera, conocer y observar si es posible, resultados alcanzados por otros ayuda a imaginar visiones -escenarios- posibles en el propio entorno.
   
9. "Contaminación"
  No forzar, permitir que el proceso completo de la institución se realiza, sí de manera sistemática, pero en forma progresiva también. Es decir, el proceso involucra a diversas personas con las resistencias ya expresadas. No es esperable su evolución inmediata. El problema va más allá de saber o no el manejo de la máquina, debe resolver aspectos de la propia psicología del profesor. Esto toma tiempo y cada uno tiene, como siempre su ritmo.
   
  Al igual que en el modelado de estrategias, la observación de la actividad de otros impacta al profesor. Además de este "saber cómo" que aporta el modelado, esta estrategia de "contaminación" asume que el proceso crecerá a partir de que alguno(s) profesores se inicien en la experiencia. Sus comentarios, frutos, la demanda que generan luego sus estudiantes y también sus pláticas informales, van sensibilizando al resto de los maestros. Poco a poco algunos rompen las barreras y preguntan o se proponen realizar alguna experiencia, al menos en forma aislada. Tales experiencias, por supuesto, representan en muchos casos el principio de participación activa en el proyecto.
   
10. Recurso propio
  A pesar de las resistencias en el plano profesional, el magisterio parece conformar un gremio en el que como personas son especialmente sensibles a diversas transformaciones. La aparición y evolución de las tecnologías no es una excepción.
   
  Cuando han recibido oportunidades para hacerse de computadoras y programas para el uso personal y familiar la respuesta en general ha sido alta. Contar equipos y trabajarlos en el contexto del hogar parece constituir un acercamiento eficaz a las tecnologías que se refleja luego en el entorno escolar, donde aumenta también su disponibilidad para la participación.
   
  Esta estrategia ha mostrado que también se propicia un intercambio importante entre los propios profesores acerca de sus aprendizajes y dificultades. Esta dinámica, además de aparecer como un tema usual de conversación se constituye también como un foro informal útil para impulsar sus aprendizajes.
   
   
  Etapas en la participación
   
  Ya se dijo que es progresiva tanto en el número de profesores como en el nivel de participación que cada uno realiza. Puede ser útil establecer algunos niveles que nos permitan sugerir formas de participación y medir para nosotros, la evolución de dicha participación.
   
 
El primer nivel, parece extraño, no supone una actividad explícita del profesor, pero es tan importante como los otros: Aceptación del trabajo en el laboratorio como algo importante y útil respecto del proceso general de los estudiantes, eliminando su uso como premio y castigo del comportamiento de los estudiantes.
   
Ofrecer abiertamente los avances programáticos y alguna información adicional del avance de los estudiantes a fin de hacer coincidir el trabajo en el laboratorio con el resto de las actividades.
   
Participar de manera abierta en la selección de los temas a trabajar en el laboratorio.
   
Participar además en la selección de los materiales
   
Ayudar al diseño de las sesiones
   
Presencia activa durante las sesiones. También es progresiva. Muchos inician observando y haciendo pequeños comentarios con algún alumno. Pasan luego a la asesoría de uno o varios.
   
Diseño conjunto o independiente de sesiones, control total del grupo.
   
Lo anterior más la revisión conjunta de lo sucedido, uso y revisión de reportes -cuando los hay- de los resultados de la sesión.